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Cultura

21 no son 42

A mi juicio la única solución es disfrutar el proceso.

Fernando Arriagada

Fernando Arriagada

6 de mayo de 2026 • 3 min

21 kilómetros son harto, pero no son 42. Y estos no son tampoco un ultra (más de 50 kilómetros).

Esa lógica es algo recurrente. Tanto en uno como en el mundo. Uno ve metas, y si eres como yo, al pasarlas se minimizan. Como si diera vergüenza haber logrado algo que no es lo máximo que se puede.

Esta forma de pensar puede ser muy útil para lograr cosas increíbles. Pero también te puede llevar a ni siquiera intentarlo. Ya se trilló la frase, pero "lo perfecto es enemigo de lo bueno".

Tal vez eso me frenó de correr 21 kilómetros antes.

Alguien como David Goggins diría que no sea flojo y haga las cosas nomás (parafraseando claramente porque en realidad lo diría de una forma que no tengo permitido escribir aquí).

Nada contra él ni la gente a la que motiva, pero para mí no es sostenible. Si no estás acostumbrado a correr, tienes que mantener esa motivación por 12 semanas de entrenamiento (para correr 21). Y tener a un señor gritándome por todo ese tiempo no va a bastar.

El trabajo no es muy distinto. Yo soy ingeniero de software y por naturaleza del producto, siempre hay algo que hacer… ¿Entonces tengo que ver videos motivacionales todos los días para tener logros profesionales?, ¿Estar locked-in como dicen los lolos? Me parece el enfoque incorrecto.

A mi juicio la única solución es disfrutar el proceso.

No es que me encante levantarme en la mañana a trotar con frío. O pelear con Claude hasta tarde porque ni él ni yo entendemos lo que hay que hacer para solucionar el bug del cliente.

Pero mentiría si dijera que esa dificultad no hace que el resultado sea más satisfactorio. 

Yendo más allá del resultado: la mitad del trote después de sufrir la levantada diría que es (en su mayor parte) exquisito. Y ser un científico loco cuando por fin estás en camino de armar la solución recóndita, es una sensación inigualable.

Para mí ese es el encanto de hacer cosas difíciles. Esos momentos de paz/euforia dentro o después del caos. Ese cartel de la maratón de "el psicólogo también era una opción", o el urgenciólogo vestido de Luigi gritando en acento italiano mientras te duelen las piernas.

Así que más que verme orgulloso frente a la gente (aunque lo estoy), me hace muy feliz haber vivido la experiencia de mi primera media maratón. Y también me hace ver lo loca que está la gente que corre una completa.

Lo consideraré…

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